Un año más, y ya van ocho, la localidad berciana de Toral de los Vados celebró el pasado mes de junio su particular tributo al mundo del tren. Sumándose a la celebración, la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril participó activamente en los numerosos actos organizados.
CELEBRACIÓN DE CINE
Este año, el tren se adelantó unos días y llegó a Toral de los Vados a través de unas vías muy especiales: las de la pantalla grande. Así, desde el martes 2 de junio se pudo disfrutar de una serie de proyecciones cinematográficas con el tren como tema principal. De esta forma se ha querido mostrar la especial relación que cine y ferrocarril mantienen desde sus inicios, siendo numerosos los filmes en los que nuestro transporte predilecto ha sido protagonista.
Destacados fueron los documentales que el conocido director Ramón de Fontecha presentó en el festival el viernes día 5: El tren de Wolframio y el Túnel nº 20. Este último título reproduce uno de los accidentes ferroviarios más trágicos de la historia de España. El director ha querido dar así voz a muchos de los implicados en el trágico suceso y que, hasta el momento, se mantenían en silencio.

EXPOSICIONES
El sábado 6 se inauguraron oficialmente los festejos en la recién inaugurada Casa del Tren. La antigua estación de Toral de los Vados, rehabilitada para convertirla en un centro de interpretación del tren, fue la auténtica estrella de esta edición. Después de que el alcalde, Pedro Fernández, hiciera los honores cortando la cinta inaugural, numerosas personas pudieron comprobar in situ cómo el edificio ha recuperado el esplendor de antaño. Dentro, disfrutamos de la exposición de diversas maquetas, así como de fotos y otros materiales ferroviarios que las asociaciones de amigos de ferrocarril de Madrid, Aranda del Duero, Valladolid, León, Ferrol, Ourense, El Bierzo y Santiago cedieron para la ocasión.
VIAJE A QUEREÑO
El acto central de los festejos fue para nosotros el momento más especial. Ataviados con ropajes de finales del siglo XIX, unas 400 personas vivimos un auténtico retroceso en el tiempo cuando nos montamos en una locomotora 7700 destino Quereño, primera estación gallega. A pesar de que RENFE dejó de utilizar el modelo inglés hace ya una década, Miguel Fernández, secretario de la ALAF y conductor en un día tan especial, aseguró que “’La Inglesa’ es la mejor máquina del mundo”.
Quereño, en el concello ourensano de Rubiá, fue la población escogida como fin del recorrido. La pequeña estación fue el destino del primer viaje en tren que los vecinos de Toral realizaron hace ahora 126 años. La llegada del tren supuso un hito en las comunicaciones entre dos tierras vecinas que apenas se hubieran podido conocer si no fuera por la labor de unión del ferrocarril.
Como en aquel septiembre de 1883, un nutrido grupo de vecinos gallegos esperaba a la comitiva, entre la que nos encontrábamos, que llegó apenas 23 minutos después de salir de Toral de los Vados. El paisaje, los ropajes de época, “la Inglesa” y los coches de la serie 5000 nos sumergieron en un viaje al pasado, dando cuenta de lo cerca que están tradición y modernidad y que, a menudo, nos empeñamos en separar.
La conmemoración sirvió para que ambos ayuntamientos formalizaran, con el sonido de las gaitas de fondo, un simbólico “hermanamiento ferroviario”. Los alcaldes de Toral de los Vados y Rubiá, Pedro Fernández y Elías Rodríguez, manifestaron así la estrecha relación existente entre ambas poblaciones, sus gentes y su historia, íntimamente ligada al tren.
Además, el viaje supuso una llamada a la memoria histórica ferroviaria y sirvió para que, estaciones como las de Quereño, hoy apenas utilizada un par de veces al día por el tren que va desde Ponferrada a Vigo, no caigan en el olvido.
El día terminó con una gran cena en Toral de los Vados donde se agradeció la participación en la organización del evento, haciendo entrega de una serie de objetos a los diferentes colaboradores.
El domingo nos volvimos a subir a vieja locomotora eléctrica para ir hasta Ponferrada, viaje que culminaría con una parrillada en la plaza de la estación. Al final del día se clausuraron los festejos con la entrega de premios del concurso de relato, “Mil y una aventuras en tren”, y del concurso de fotografía ferroviaria.
Nosotros esperamos seguir viviendo esas mil y una aventuras en próximos viajes y seguir retrocediendo a épocas pasadas, por contradictorio que parezca. Hasta la IX edición.
