V Congreso Sevilla (4 al 6 de mayo de 1967)

Por circunstancias de oportunidad, la Asociación de Sevilla pidió a Granada que le cediera la organización de este quinto congreso, que por otra parte se correspondía con el puesto en orden de incorporación a la Federación, pero que la decisión de establecer un orden alfabético nos posponía demasiado. En fin, gracias al buen entendimiento con Granada, el 4 de mayo los primeros congresistas llegaban a Sevilla.

Uno de los objetivos para este congreso era tener dispuesta una maqueta a escala HO, porque nos había impactado en un congreso anterior en Barcelona, la visita a la instalación del Sr. Fatjó en Ocata.

Montar aquella maqueta fue algo increíble pues se comenzó en un local y hubo que empezar de nuevo en otro, que paradojas de la vida, era una estación de autobuses. Aquel año nos quedamos sin feria, aunque la teníamos al lado de donde trabajábamos. Recuerdo que se terminó dos horas antes de que llegaran los congresistas, pero mereció la pena no dormir aquella noche por lo que disfrutamos con la instalación.

A continuación nos dirigimos al Ayuntamiento de la ciudad, donde tuvimos una recepción en el salón de plenos, seguida de copa de vino con aperitivo muy completo. Se notaba que el Presidente, Sr. Maza, era teniente de alcalde.

La tarde se dejó libre para que se pudiera disfrutar del ambiente primaveral de Sevilla, mientras los delegados tenían la sesión de trabajo en la que se decidía finalmente que en el Morop a celebrar en Bilbao no intervenía la Federación. Por la noche, cena oficial con fiesta flamenca, que fue muy recordada durante los siguientes encuentros anuales.

El viernes comenzó con desayuno a bordo de un coche restaurado, ofrecido por la Compañía de Coches Cama de la estación de San Bernardo. A continuación en la misma estación se subió al Puesto de Mando para ver la mesa del C.T.C. Sevilla-Cádiz.

Desde San Bernardo en una unidad motor Taf los congresistas se desplazaron al Taller de Santa Justa, donde se mantenía las locomotoras diesel 1600, conocidas por “Marilyn”, debido a su origen americano y el movimiento al ralentí. Fue una visita muy interesante ya que este fue el primer Centro de Mantenimiento montado según las directrices americanas, singularmente en lo que se refiere al trabajo a tres niveles con transbordadores de bogies deslizándose bajo las vías.

Terminada la visita nos llevaron en autobús a la fabrica de cervezas Cruzcampo, donde nos explicaron el proceso de producción y embotellado, éste último espectacular por sus dimensiones. Cuando el fin de la mañana estaba próximo y el calor se dejaba sentir, hubo degustación de cerveza con abundantes “tapas”, denominación que en la tierra se da a todo lo que acompaña a una caña, ya sea jamón, gambas, queso, etc. Todo el mundo salió satisfecho y alegre.

Por la tarde hubo sesión de cine ferroviario, con el que terminó la jornada.

El sábado se había programado un viaje a Jerez para conocer unas famosas bodegas. Renfe puso a nuestra disposición autobuses para que la visita fuera más cómoda, aunque a nosotros nos hubiera gustado más ir en tren. Lo cierto es que se pasó muy bien, desayunando en el cruce de Las Cabezas de San Juan y degustando a media mañana el vino fino más famoso del mundo.

En otro cualquier día de la semana nos hubieran dado a comer en dichas bodegas, pero por ser sábado no era posible, así que sobre la marcha organizamos una comida en una venta a la salida de Sanlucar, que pagamos a escote, porque este fue el primer congreso en el que fue necesario establecer una cuota y por ser la primera, fue de 300 pesetas para los caballeros y 150 pesetas para las señoras. Con tales cantidades no alcanzábamos a atender más gastos.

Al caer la tarde se regresó a Sevilla. Alegría y satisfacción de lo bien que lo habíamos pasado, aunque ferroviariamente solo hubo pinceladas. En la próxima ocasión teníamos que hacer algo que se recordara siempre y ya pusimos nuestra mente en Riotinto con diez años de antelación.