IV Congreso Bilbao (16 al 18 de julio de 1966)

Después de tres congresos, se habían establecido entre muchos amigos de las Asociaciones, lazos estrechos de amistad y encontrarnos entre vías, máquinas y vagones producía una inmensa alegría.

Permítaseme aquí un recuerdo para una persona extraordinaria como fue Manuel Rosich, un hombre serio, con un cargo serio, como era la inspección de Hacienda, pero que tenía un humor y un empuje que te hacía sentirte feliz y seguro a su lado. Empleo estos términos porque a la sazón entonces nos separaban no menos de veinticinco años. Él y sus colaboradores, entre los que se encontraba el director del Banco Popular, Sr. Aramburu, que cuando ocupaba en Sevilla el mismo cargo en el Banco de Bilbao, ayudó a despegar a la Asociación Andaluza proporcionando Estatutos, experiencia y colaboración.

Bilbao no recibió como es normal, es decir con lluvia, que no nos abandonó en los tres días del congreso. Pero además la bienvenida tuvo lugar en el coche salón, sede social de los Amigos de la capital vizcaína. Ni que decir tiene que la sorpresa fue superlativa.

A media mañana recepción cariñosa del alcalde, que tuvo algún lapsus como calificar el ferrocarril de Aranjuez, como el primero de España. Los amigos catalanes fruncieron el entrecejo. No era para menos, después de lo que luchamos para que los trenes circularan por primera vez en España, entre Barcelona y Mataró. Menos mal que luego entre copa y copa del espléndido refrigerio se aclararon las cosas.

En autobús nos desplazamos a la factoría Babcok-Wilcox para hacer una detenida visita. Se encontraba en la cadena de fabricación la locomotora diesel 10800, conocida popularmente como “Ye-yé”. Algunos echaron de menos una locomotora de vapor de las que en buen número se fabricaron en esta factoría, pero estábamos en pleno Plan de Modernización de Renfe y se iba a la dieselización total de las líneas que no estaban electrificadas.

A media tarde se regresó a Bilbao para subir a Begoña y postrarnos ante la patrona de Vizcaya. Descendimos en el funicular de Archenda y cena libre, para elegir cada uno en la afamada cocona vasca.

Los delegados españoles y franceses fueron invitados por la Asociación de Bilbao a una cena en el restaurante ferroviario Colavidas. Todos comprendían que no se podía invitar al total de participantes, pero se apuntó que en lo sucesivo se podría pagar una cuota de congresista para que en la cena principal se reuniera todo el mundo. Así se institucionalizó la cena del congreso y la cuota de inscripción, siendo Sevilla donde por primera vez se cumplió este acuerdo.

La jornada siguiente por ser dominical, nos permitió un viaje especial a Triano, por la línea BPT de la margen izquierda de la ría. Luego hicimos en microbuses el trasbordo al funicular de La Reineta, desplazamiento que no se nos olvidará por la maniobra en plena carretera que nos dejó con las ruedas al borde de un precipicio. Decididamente lo nuestro eran los trenes. Este funicular era fácilmente adaptable para el transporte de mercancías, mediante una rápida maniobra de retirada de la carrocería.

A continuación, otra vez en autobús, a ver la mina de hierro de la Orconera, con recorrido en el coche salón de la reina regente hasta Luchana, con tracción vapor y vía métrica. Trasbordo a Renfe y de nuevo en Bilbao, donde por la tarde se celebraba la Asamblea de la Federación, en la que, entre otros acuerdos, se aprobaba el ingreso de la Asociación Valenciana de Trenes Miniatura, que después de la Junta Fundacional de Zaragoza, decidió no integrarse en la Federación. Posteriormente comprobaron que, en mayor o menor medida, todas las Asociaciones dedicaban gran actividad a los trenes de miniatura, como ellos propugnaban.

Esta reunión de trabajo tuvo lugar en la dirección del Banco Popular, quedando los asistentes muy impresionados por las atenciones y medios puestos a nuestra disposición por el querido amigo Aramburu. Los que no intervenían en la Asamblea General, se fueron a ver los “Vascongados”, el Ferrocarril de La Robla, El Portugalete o el Suburbano de Plencia. Había trenes para todos los gustos y anchos de vía.

El último día, una vez transmitida la presidencia a Sevilla, viaje en unidad eléctrica a Miranda, para visitar su completísimo depósito, donde estaban Confederación, Montañas de Norte, la 1800 de M.Z.A., conocida como “linda tapada” y, por último, la eléctrica 7200, material asaltado por más de treinta congresistas, que se metieron en su interior, ávidos de pisar una Norte grande.

De Miranda los más regresamos directamente a casa y el resto volvió a Bilbao en la misma unidad eléctrica.