Esta vez se contó para la recepción de congresistas y para la entrega de documentación, con la Sala Regia cedida por el Director de la Zona, Mariano Sanz, que además tuvo la gentileza de estar presente con otros colaboradores de la Jefatura, durante la hora de mayor afluencia de visitantes y con la llegada de trenes del norte, centro y sur de la península.

En la primavera valenciana, las mañanas tienen una especial luminosidad así que para no perder detalle, mucho antes de las nueve, numerosos aficionados aguardaban el momento de ser situado el tren especial con la locomotora mikado 2413 de la que recordamos su pulcra presentación con los dorados reluciendo, especialmente los correspondientes a la numeración.

A las nueve, pitido de salida hacía el deposito de Fuente de San Luis, donde después de visitar naves y talleres de mantenimiento, nos sorprendieron con un tempranero y abundante desayuno que más tenía de un avance de comida. Luego comprobaríamos que nos permitió llegar hasta Benicarló superando todas las emociones de la mañana, porque realmente resultó un viaje precioso con numerosos colegiales en las estaciones, llevados por sus profesores para que conocieran como eran los trenes de antes, aunque a buen seguro, los alegres viajeros del congreso diferían bastante de los que, por necesidad, se veían obligados a desplazarse camino de Barcelona o frontera francesa.

En Castellón nos detuvimos para compartir unos momentos con los colegas de la Asociación de allí, que tenían su local social en un automotor Renault fuera de servicio.

La locomotora fue desenganchada de la composición para ser situada al lado del muelle al que se subió un camión de bomberos para suministrar agua con la que llegar a destino y continuar en su retorno a Barcelona.

Durante mucho perduran las imágenes del bellísimo recorrido por Benicarló y Oropesa. Luego la continuación en autobuses a Peñíscola para disfrutar de una comida medieval del Papa Luna en la Hostería de Mar. La coreografía que acompañó al almuerzo fue muy celebrada y constituyó un rotundo éxito.

Por la tarde los delegados se reunían en Asamblea General, el resto de participantes dedicaron su tiempo a recorrer el centro turístico de singular atractivo.

Se dan de alta en la Federación las Asociaciones de Lérida, Valladolid, Hospitalet de Llobregat, Tarrasa e Igualada, con números veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta y treinta y uno, respectivamente.

El regreso a Valencia con locomotora diesel 1900 se hizo a toda velocidad para disfrutar por libre de la noche valenciana.

La jornada del sábado no fue menos espectacular, pues se salió en un automotor 592, recién bautizado en el mundillo ferroviario como “camello” y que comenzaba a incorporarse al parque de Renfe en sustitución de ferrobuses y material de coches remolcados por locomotoras. El aire acondicionado y la suspensión neumática proporcionaron un agradable desplazamiento hasta Gandía, donde se transbordó a unos magníficos autobuses que nos llevaron a Denia, para subir al Limón Exprés, tren de Feve, que posiblemente dio el pistoletazo de salida a los trenes turísticos de España.

El recorrido de Denia a Benidorm fue un continuo descubrimiento de bellos paisajes y trazado increíble de la vía por acantilados, puentes y túneles, con el mar de fondo en los lugares más característicos como el peñón de Ifach o Altea.

Ya en Benidorm en un hotel de su famosa playa de Levante, tuvimos la comida en dos tiempos con un pequeño ágape de pié y un segundo gran ágape sentados a la mesa.

En el mismo Limón Exprés, se regreso hasta Gata de Gorjos, donde nos esperaban los autobuses para llevarnos de nuevo a Gandía, donde esperaba el “camello” con el que atravesamos los arrozales en su fase incipiente de cultivo.

Se llegó a Valencia con el tiempo justo de arreglarse para la cena de clausura, presidida por el Director de la Zona. Final de un feliz congreso.