Era la primera vez en la historia de la Federación que un congreso se organizaba en una ciudad que no era capital de provincia y esto tenía que ocurrir en Cataluña, donde la afición al ferrocarril está mucho más extendida que en otras regiones de España.

La base del congreso fue el hotel Pedro III en el que se inauguró en la primera jornada la exposición de modelismo y de una maqueta ferroviaria, además de una sesión de cine ferroviario que tuvo su continuación en el coche cine de Renfe situado en la estación.

El segundo día se salió de la estación de Manresa Alta de los Ferrocarriles Catalanes hacia Martorell y a Villanueva i la Geltrú, donde se visitó la exposición de locomotoras allí concentradas en el pasado Congreso MOROP.

Regresamos a Martorell para almorzar y visita del C.T.C. de los Ferrocarriles Catalanas, para volver a Manresa y continuar las sesiones de cine ferroviario en el coche de Renfe.

En la jornada del sábado se hizo un viaje de ida y vuelta con vapor a Lérida, donde se visitó el puesto del C.T.C. más moderno de Renfe y el que más kilómetros de líneas controla. El sistema consta de pupitre de teclas para dar las órdenes y una enorme pantalla de control óptico donde se refleja la situación de las circulaciones.

El almuerzo se hizo en el restaurante de la misma estación, regresando a media tarde a Manresa para continuar con el cine ferroviario y la cena en honor de los congresistas en el hotel Pedro III.

En la mañana del domingo hubo una última excursión a Suria y Sallent para visitar las minas de potasa, inaugurándose al regreso el monumento a la locomotora de vapor y celebrar la clausura en los locales de la Asociación de Aficionados a los Ferrocarriles de Manresa.