Los congresos habían comenzado a celebrarse por orden alfabético de Asociaciones a partir de Barcelona en 1965 y, aunque por mutuo acuerdo hubo permuta el año anterior, este año le correspondía a Madrid y puesto que en la capital de España tuvimos el primer congreso tras el de fundación, por deferencia a Juan B. Cabrera, impulsor de la Federación y presidente de la Asociación de Madrid, la repetición de Madrid, con cuatro años de diferencia no era aconsejable, por lo que se decidió llevar el congreso a Asturias, contando con la formidable colaboración del Sr. Canteli.

Así nos fuimos a Oviedo con el atractivo de pasar el puerto de Pajares. A la llegada, primeros saludos y noticias de las dificultades de los congresistas extranjeros para llegar, debido a los conflictos en Francia, del que luego sería famoso mayo del 68.

El viernes nos reunimos en la estación del Ferrocarril Vasco Asturiano dotados de gabardinas e impermeables, ya que las condiciones climatológicas eran propicias a la lluvia continua y caladora.

En tren especial fuimos hasta Noreña, donde bajamos para ver el cruce a nivel de la línea de Santander con la de Langreo. También tuvimos ocasión de ver el talgo americano remolcado por tractores diesel de maniobras, gracias a un furgón intercalado entre la composición de ejes y la locomotora de bogies.

Subimos a un automotor americano serie 200, con el aspecto inconfundible de autobús estadounidense, que nos llevó a Gijón. Hubo parada intermedia en el plano inclinado de La Florida, sustituido por un túnel y continuación a buena marcha por esta línea que, años después, ha sido convertida a vía métrica y explotada por Feve.

En Gijón se hizo una visita en autobús por la ciudad y se inauguró una nueva estación del Ferrocarril Carreño, por el que circulaban composiciones tipo tranvía.

En Candas pudimos ver tranvías retirados del servicio, que pertenecieron a los Caminos Vecinales de Bélgica. También tranvías de Odessa y un tractor de los Ferrocarriles de Grandes Pendientes de Barcelona.

Pasado el mediodía se llegó a Avilés, transbordándose a un automotor especial de Feve, con el que se llegó por la nueva línea en construcción Ferrol-Gijón, a la bella localidad de Luarca, donde se tuvo una típica fabada asturiana.

Un detalle que no puede quedar en el olvido es que durante toda la excursión fuimos acompañados por típicos gaiteros, que en ningún momento dejaron de amenizar el viaje.

Después de la comida hubo reunión de delegados de la Federación, celebrándose la llegada de siete franceses, que finalmente arribaron a Asturias, sorteando todas las dificultades por las que pasaba el país. Se frustró no obstante el viaje por la cornisa cantábrica preparado por el Dr. Vaillant, lo cual fue un contratiempo para la Asociación de Madrid, organizadora como hemos dicho de este congreso.

A las seis de la tarde se salió para Oviedo, donde se inauguró por la noche en el Ateneo una exposición de fotografías de la electrificación de Pajares. El día terminó con una espicha asturiana, en la que hubo degustación de la famosa sidra y variadas muestras culinarias de la región del Principado, que sustituyó a una cena formal.

Al día siguiente nos reunimos en la estación del Ferrocarril Vasco Asturiano para hacer el recorrido con vapor hasta la estación de los Ferrocarriles Económicos de Asturias en un tren denominado “Ultimo Kilómetro” puesto que la locomotora sería a continuación retirada del servicio.

A las doce en la estación de Renfe se descubrió una placa en memoria de Francisco Cambó, que impulsó la electrificación del puerto de Pajares y se visitó la exposición de material ferroviario de Renfe, con las locomotoras que circularon por esta línea y hasta un tractor de la primera electrificación española en la línea de Almería. En aquella exposición las inglesas 7700 era el material más moderno de Renfe.

Dentro de las actividades organizadas en Oviedo, asistimos a una conferencia del subdirector de Renfe, Sr. Badillo, en la que se mostraba partidario de unificar las electrificaciones españolas a 3.000 voltios y no caer en la novedad de implantar líneas a 25.000 voltios en corriente alterna.

La despedida de la gran expedición extranjera quedó suspendida al no haber podido llegar y, tras visitar Oviedo, regresamos otra vez por el puerto de Pajares a los lugares de procedencia.

Para los que podían contar con la mañana del domingo hubo excursión a Covadonga.

En este año se dio entrada en la Federación a la Asociación Guipuzcoana de Amigos del Ferrocarril, representada por su presidente, Fernando María Merino, que ya quedó encargado de organizar el congreso de 1972 y que posteriormente llegó a ser presidente de la Federación ocho años seguidos.