El día de la Ascensión, por ser fiesta en toda España, fue durante los primeros congresos la jornada inicial de los mismos. La fórmula de jueves a domingo permitía una buena asistencia de congresistas, aunque las Asociaciones integrantes eran solo ocho.

En esta ocasión la participación de los franceses que llegaron en Ter especial desde Port Bou, hizo subir el número a más de doscientas personas, hecho insólito que no volvería a producirse hasta la celebración de un congreso Morop en España.

Renfe se volcó en esta ocasión por intermedio del director de Zona, Sr. Montalt, el cual dio la bienvenida a los congresistas en los mismos andenes, ofreciendo una copa de vino acompañada de lo que en España es costumbre, lo cual puso a los congresistas en órbita nada más pisar la estación, ante la sorpresa y desconcierto de los congresistas españoles, mucho más comedidos.

En la mañana del viernes nos desplazamos en Ferrobús al deposito de Fuente de San Luis para conocer el mantenimiento de locomotoras diesel y ferrobuses. La sorpresa fue encontrar en las vías de entrada una Garraf perfectamente preparada para ser fotografiada, después de haber visitado un pequeño museo de recuerdos ferroviarios.

Se recorrieron las naves y se nos permitió tomar fotografías hasta desde los puentes grúa. Luego pasamos a la cafetería del personal, magníficamente decorada y se nos invitó a las once de la mañana a algo muy parecido a un almuerzo, tal era la abundancia y variedad de viandas, acompañadas de toda suerte de bebidas.

En el mismo ferrobús se regresó a Valencia para asistir a una recepción en el Ayuntamiento, con bienvenida por parte del alcalde y brindis con champagne por el éxito del Congreso.

En autobuses se giró visita a la fabrica de cervezas “El Aguila”, donde trabajaba nuestro buen amigo Ejerque, que demostró en esta visita la inspiración que le produjo en Sevilla la visita de Cruzcampo cuatro años antes. Se siguió comiendo y bebiendo, no acertando a comprender como todavía tuvimos ganas de ir a almorzar al Club Náutico. Los delegados no se sabe como, tuvieron la sesión de trabajos de la Federación mientras el resto de los participantes, tampoco se sabe con qué disposición, se fueron de excursión a El Saler y Cullera.

Para terminar este día increíble, se celebró Cena de Gala en Los Viveros, con un clima muy agradable que hizo que la velada se dilatara hasta primeras horas de la madrugada.

A pesar de las pocas horas de sueño los caballeros estuvieron dispuestos a las ocho de la mañana del día siguiente para ir a visitar la factoría de Macosa, donde se construían locomotoras diesel para Brasil y se reparaban tractores de maniobras de Renfe. Las señoras tuvieron un programa más distendido a media mañana visitando fábricas de cerámica.

De Macosa nos fuimos a Altos Hornos de Sagunto donde pudimos conocer la obtención de arrabio, acero colado y chapa laminada en espectacular proceso.

Pero a los congresistas lo que les hizo disparar sus máquinas fotográficas fue una pequeña locomotora de vapor del Ferrocarril de Sierra Menera que antes había pertenecido a Vascongados.

Antes de la comida en Monte Picayo había prevista una tienta de vaquillas en el coso del complejo turístico, pero la avanzada hora y el mucho apetito aconsejaron dejarlo para mejor ocasión. Lo cierto es que las aficiones taurinas no eran compartidas por la mayor parte de los asistentes.

A los postres hubo discursos, sorteo de regalos y una especial felicitación a la Asociación de Madrid, que en este año celebraba sus bodas de plata.

Los autobuses llevaron a todos a Valencia para ir a Liria en los Ferrocarriles de Vía Estrecha, regresando en ferrobús por la línea de Renfe, produciéndose la despedida final en la Sala de Espera, donde nos encontramos el primer día. Fue realmente un estupendo Congreso en el que los valencianos que tuvieron al principio de crearse la Federación diferencias de criterios, principalmente entre el ferrocarril real y el miniatura, quedaban finalmente integrados en los objetivos que todos perseguíamos y que no eran, ni más ni menos, que la defensa del Ferrocarril por medio de las más diversas manifestaciones.

Manresa y Sabadell pasaron a formar parte de la Federación con los números nueve y diez. Posteriormente Torrelavega con el número once.